Ganadería Domínguez, Funes [570]
Francisco Marco nació en Estella, Navarra, el 16 de abril de 1978. Su afición viene de lejos, ya que su padre, Félix Marco, “Marquitos”, fue un novillero de mucho éxito en los años 60.
Con tan solo 9 años ingresa en la Escuela Taurina de Navarra. Mató su primer becerro en Mendavia el 10 de mayo de 1991. Fue sumando festejos y toreó 45 novilladas hasta debutar el 6 de julio de 1995.
El 26 de julio de 1999 tomó la alternativa en la Plaza de Toros de Santander, con un cartel de lujo. Curro Romero fue su padrino y José Tomás actuó como testigo. Su toro de confirmación fue Saetero, al que le cortó una oreja.
El 13 de julio de 2000 se presenta en Pamplona junto a Enrique Ponce y “El Juli”, cortando una oreja. Fue declarado triunfador de la Feria tras dos grandes faenas.
El 1 de julio de 2001 debuta en Francia como matador, en la plaza de La Brede, cortando una oreja.
Confirmó alternativa el 18 de julio de 2006 en Madrid, actuando “Frascuelo” como padrino de confirmación y Óscar HIgares como testigo, dando una vuelta al ruedo en su primero y ovación en el segundo.
Zugarramurdi, Navarra [569]
Zugarramurdi es un pequeño enclave de 250 habitantes situado a caballo entre la Montaña Navarra y el Mar Cantábrico, en el corazón de la comarca transfronteriza de Xareta. Conocido como el Pueblo de las Brujas porque en 1610 tuvo lugar un auto de fe en el que 31 vecinos del pueblo fueron “reconciliado” (quemados en la hoguera), acudados de brujería.
Es también muy conocido por las Cuevas de Zugarramurdi, impresionante complejo cárstico superficial situado en las cercanías del pueblo. La cavidad principal fue horadada por una corriente de agua, aún caudalosa en la actualidad, denominada la Regata del Infierno o “Infernuko Erreka” que la atraviesa conformándola como un amplio túnel
San Carlos de la Rápita [568]
San Carlos de la Rápita (en catalán y oficialmente Sant Carles de la Ràpita) es un municipio español situado en la comarca del Montsiá (provincia de Tarragona, Cataluña).
Tiene un importante puerto marítimo. Comunmente San Carlos de la Rápita se denomina en la zona simplemente como La Ràpita.
El término municipal cubre una porción del suroeste del delta del Ebro, incluyendo la playa del Trabucador y la península de La Banya, cerca de un lago salado conocido como Puerto de los Alfaques. El municipio está situado en la costa, cerca de la boca del lago salado.
Antes de la reconquista cristiana el lugar ya estaba poblado, tal y como consta en un documento de 1097 en el que Ramón Berenguer III cede el castillo de la Rápita al monasterio de Sant Cugat. El conde impuso la condición de que el lugar fuera repoblado por los monjes del cenobio. Se estableció un priorato en el castillo que sirvió para que se iniciara la recolonización de las tierras, especialmente activa durante el siglo XIII.
En 1260 los monjes de San Cugat vendieron el castillo y el resto del término a los hospitalarios con los que habían mantenido diversos pleitos. En el castillo se estableció una comunidad femenina que permaneció en el mismo hasta 1579, año en el que se trasladaron a Tortosa. En 1280 el señorío del lugar quedó en manos de la corona.
A mediados del siglo XVIII, el rey Carlos III ordenó la construcción de un puerto en la zona del Delta del Ebro, así como la de un importante núcleo urbano en la villa pesquera de la Rápita. En su honor, el lugar recibiría el nombre de San Carlos de la Rápita. El rey quería convertir el puerto de los Alfaques en uno de los principales del Mediterráneo, de manera que en 1770 se construyó un canal de navegación que unía Amposta con la Rápita, se fortificó el lugar y se iniciaron las obras de construcción de varios edificios, como la aduana, el palacio del gobernador o la iglesia. La muerte del rey y el caos económico de los últimos años de su reinado dejaron la mayoría de las obras incompletas.
En 1811, durante la Guerra de la Independencia, el general Louis Gabriel Suchet se fortificó durante un tiempo en el puerto de la Rápita, que fue ocupada de nuevo tras la toma de Tarragona. En 1860 se produjo en la ciudad un intento de sublevación para derrocar a la reina Isabel II.
La villa se constituyó oficialmente como municipio en 1838 adoptando el nombre oficial de San Carlos de la Rápita, que cambió en 1982 su denominación oficial por la forma catalana Sant Carles de la Ràpita.
Abanicos [567]
La Ciudadela, Pamplona [566]
Vista del Baluarte Real de la Ciudadela con iluminación especial veraniega.
Baluarte Real
Constituye uno de los cinco baluartes que diseñó en 1571 el ingeniero Giacomo Palearo (el “Fratín”) para cada punta del pentágono que conforma la Ciudadela.
Escoltado por los revellines de Santa Teresa y Santa Clara, en él (bien situado y con un Caballero Real en el centro que le permitía dominar la plaza) se disponía la artillería de mayor calibre y alcance.
Se da por finalizado en 1646, año en el que visita la Ciudadela el rey Felipe IV.
San Vicente de la Sonsierra, La Rioja [565]
San Vicente de la Sonsierra es un municipio de la comunidad autónoma de La Rioja (España). Pertenece a la zona de la Sonsierra
Existen asentamientos en la zona desde la prehistoria como atestiguan el dolmen neolítico de la Cascaja o el poblado de la Nava datado en la edad de Hierro.
Junto a la ermita de Santa María de la Piscina hubo un poblado anterior al siglo X (como demuestran las tumbas halladas al restaurar la ermita) y que debió quedar despoblado durante el siglo XIV tras la Primera Guerra Civil Castellana. Sus habitantes formarían más tarde la aldea de Peciña (nombre derivado de Piscina)
En el territorio de San Vicente existieron numerosos poblamientos alrededor de un pequeño templo, que constituían sus aldeas, como es el caso de San Martín de Sonsierra, San Juan, San Pablo, San Pelayo, Doroño, San Román, Hornillos, Orzales, Artajona, Pangua, Santiago, Mutilluri, Peciña, Ribas y Ábalos (fue esta aldea de San Vicente hasta 1653 cuando el Conde de Castilnovo la independizó).
La primera referencia escrita data del siglo IX y en ella se cita a los reyes navarros.
Sancho Garcés III donó San Vicente y sus propiedades al monasterio de Leyre en 1014, perteneciendo a este hasta el siglo XIV. Además construyó un puente fortificado que fue de gran importancia hasta su destrucción por una riada en 1775.
El 6 de enero de 1172 Sancho VI de Navarra concede el fuero de Laguardia a San Vicente y su alfoz. Este era semejante al Fuero de Logroño. Su hijo Sancho VII de Navarra en 1194 levantó el castillo y amuralló la zona. Además en 1211 tras la Batalla de Las Navas de Tolosa concedió el blasón de las cadenas a la Casa de la Piscina.
Sancho VII de Navarra comenzó a construir el castillo y sus murallas en 1194.
Durante el siglo XIII fueron abundantes las luchas con el cercano castillo de Briones
En 1367 se vio envuelta en la guerra entre Pedro I el Cruel y Enrique de Trastamara. Las tropas de Enrique, al no poder hacerse con el castillo, incendiaron las aldeas de San Vicente a excepción de Ábalos. Al final del conflicto la aldea quedó en manos navarras. En 1373 un nuevo tratado entre Castilla y Navarra devolvió Logroño a Castilla, y siguió dejando a San Vicente dentro del reino de Navarra.
Debido a la resistencia de los habitantes de la zona frente a las tropas de Enrique de Trastámara, Carlos II de Navarra concedió hidalguía a sus habitantes y a sus descendientes.
En el siglo XV las luchas continuaron y Pedro Fernández de Velasco atacó San Vicente, hasta que en 1437 se firmó una nueva paz entre Castilla y Navarra.
Por el Medoc, Francia [563]
El Médoc es una región de Francia bien conocida por ser productora de vino, ubicada en el departamento de la Gironda, en la orilla izquierda del estuario del Gironda, al norte de Burdeos.
Su nombre viene de (Pagus) Medullicus, o “país de los Medulli”, la tribu celta local. La región debe su éxito económico principalmente a su producción de vino tinto; tiene cerca de 1.500 viñedos.
La zona tiene también bosques de pinos y largas playas arenosas. La geografía de Médoc no es ideal para el crecimiento de la vid, con su proximidad al Océano Atlántico lo que proporciona un clima comparativamente suave y alta pluviosidad que hace de la podredumbre un problema constante.
Se cree en general que la naturaleza del vino de la región deriva del suelo; aunque el terreno es llano, el excelente drenaje es una necesidad y la creciente cantidad de grava en el suelo permite que se retenga el calor, animando a la maduración, y amplios sistemas de raíces.
Con la excepción de Château Haut-Brion de Graves, todos los tintos en la clasificación de 1855 son del Médoc. Muchos de los vinos de Médoc que no están en esta clasificación aparecen en el sistema de Cru Bourgeois, en desuso en el año 2007.
Entre los grandes vinos tintos de esta región se encuentran el Château Lafite Rothschild, el Château Latour, el Château Margaux. Cabe mencionar igualmente el Mouton-Rothschild, el Château Pichon Longueville, Cos d’Estournel, los de Gruaud-Larose y Leoville así como el de Lascombes.
De excursión por el Medoc en abril de 2011
La Foz de Lumbier [562]
La Foz de Lumbier, estrecha garganta labrada por el río Irati declarada reserva natural.
Un paisaje agreste en el que podemos ver buitres leonados sobrevolando el acantilado; bravos escarpes donde nidifican las aves; un río de limpias y frescas aguas que talla en las rocas estrechos y caprichosos pasos; los restos de un puente que, según cuenta la leyenda, fue construido con ayuda del diablo; dos túneles que antaño atravesó el primer tren eléctrico de España.
Su espectacular geología y el aislamiento durante siglos han propiciado la conservación de una singular vegetación que puebla los escarpados roquedos sirviendo de morada para grandes rapaces. Un espectáculo sin igual de paredones rojizos de cuyas grietas cuelgan árboles y arbustos y en los que descansan grandes rapaces.
Lo que confiere singularidad a esta foz es que sus 1.300 metros de longitud pueden ser recorridos por la vía verde que discurre cerca del río y al pie de los acantilados anunciando las primeras estribaciones del Pirineo oriental navarro.
Escuche el rumor de las aguas y los gritos de las chovas mientras admira la belleza de este enclave natural.
Monasterio de la Casa Baja, El Maíllo [561]
Monasterio Bajo de Nuestra Señora de Francia o Casa Baja
De estilo predominantemente neoclásico, cabe destacar su claustro gótico isabelino, que constituye una de las escasas muestras de este estilo en la provincia de Salamanca.
En la fachada de la iglesia se puede apreciar el escudo de los Dominicos.
Su nombre se debe a que los frailes dominicos que vivían en el Monasterio de la Peña de Francia, para soportar los crudos inviernos se trasladaban todos los años a este monasterio con la llegada de las primeras nieves.
Durante el resto del año servía a los frailes como almacén de alimentos y provisiones.
Su primera piedra se colocó el 18 de agosto de 1516. Un informe del Concejo del Maíllo del siglo XVIII nos revela que a mediados de este siglo había en la Comunidad 52 religiosos y dieciocho “comensales más”, para la precisa asistencia de las dos casas. Que los religiosos hacían un gran bien en toda la comarca: “predican y confiesan en los pueblos, atienden en la Hospedería de la Peña -sin interés alguno, como es público y notorio- a los peregrinos; reparan cada año el Santuario de arriba y el camino de los destrozos que causan la nieve, las heladas y las aguas torrenciales. A diario atienden al socorro de los pobres de la zona”.
La Casa Baja terminó por ser uno de los conventos más sólidos y hermosos que poseyeron los dominicos en España.
En el siglo XIX la guerra de la Independencia dejó todos los edificios con huellas del saqueo y la destrucción.
En 1816 los religiosos comenzaron la restauración. Se vieron en la necesidad de vender los olivares del Soto. Además de hacer un empréstito de 80.000 reales. A esta tenacidad en construir y reconstruir puso fin en 1835 “la Desamortización” de Mendizábal.
Expulsados los religiosos y vendido el convento, comenzó la destrucción. Ya no hay techos, fueron desmantelados para vender las tejas y las cornisas de granito. Portería, claustro de piedra de sillería -siete arcos en cada lienzo-, refectorio, cocina, celdas, panadería, oficinas…, todo lleno de zarzas y malezas que crecen exuberantes por el suelo y los muros.












